Teresa C. Vegas de La Casa de los Chinijos, nos habla sobre el aburrimiento según Montessori.

MONTESSORI EN CASA

En el post anterior hablaba acerca del silencio, de su importancia, y al hilo de esto hoy hablaré de la importancia del aburrimiento y hasta donde nos lleva este.

En el método de María Montessori, las maestras no tenían esta denominación, ella las llamó guías, pues serían ellas quienes les facilitarían a los niños y las niñas los recursos y el ambiente adecuado para su aprendizaje. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que nosotros como padres para seguir el método en casa deberíamos adaptar nuestros hogares a la nueva llegada de los pequeños y no al contrario. De esta manera el niño tendrá la posibilidad de investigar, manipular y moverse libremente por nuestro hogar para ir conociendo el medio por el que se mueve.

Cuando nacemos tenemos que conocernos primero a nosotros y nuestras figuras de apego seguro, que en la mayor parte de los casos es nuestra madre, quien nos porta, y sobre todo, alimenta, más adelante vamos ampliando, y vamos descubriendo el medio que nos rodea a medida que vamos observando. En ese preciso momento, en el que comenzamos a investigar el medio, es el momento de poner a su disponibilidad elementos adecuados para su desarrollo. Estos elementos deberían ser elementos naturales, objetos cotidianos de nuestro hogar y nuestra vida, una cuchara, el palo del mortero, pinzas de la ropa, etc.*

ABURRIMIENTO

El aburrimiento es un concepto que tenemos arraigado como algo negativo, cuando en realidad es de lo más positivo que les pueda ocurrir a nuestros hijos. Cuando un niño o una niña se aburre, su imaginación comienza a trabajar, y en este preciso instante comienza la magia, esa magia que hace que esa cuchara se convierta en un avión y un pizco más tarde en un barco. El aburrimiento les lleva a la concentración, y la repetición ligada a la concentración lleva a lograr todos los objetivos que se fijen, como a cualquier persona. Pero quizás hay cosas simples que no recordamos.

Para que se puedan dar estas condiciones, es necesario no tener elementos que puedan distraerlos, evitar los juguetes que hagan muchas cosas, de mil colores y muchos sonidos, procurar tener la televisión apagada el mayor tiempo posible, recordemos el elemento del silencio, y por último evitar que tengan juguetes en exceso, en el caso de tener muchas cosas, pues vamos sacando poco a poco, pero lo ideal es que juegue con un solo juguete a cada tiempo. Hasta ahí debe llegar nuestra intervención como padres, simplemente proporcionar el ambiente ideal para que jueguen con total libertad. 

El aburrimiento se dará en todas la etapas de su vida y será un sentimiento más a gestionar que no debemos de coartar, pues como ya dije, no solamente no es negativo, sino que muy positivo, pues el aburrimiento nos lleva a la concentración, y creedme, cuando ves a un niño o una niña concentrados, en ese preciso instante en el que ahora si que da igual el silencio, el ruido, o que pase a su lado quien sea, en ese preciso instante te das cuenta de que no hay momento más mágico.

CONCENTRACIÓN

La concentración es un proceso tan vital e importante para el desarrollo como lo pueden ser el sueño y la comida, momentos que se respetan por encima de todas las cosas porque son fisiológicos, y por que ayudan al crecimiento, pues la concentración es lo que va a llevar a nuestros hijos a un crecimiento madurativo.

La concentración comienza cuando se da pie a una serie de repeticiones de un proceso que conlleva un objetivo por conseguir, es decir, si el niño o la niña quiere caminar, lo intentará mediante repeticiones continuas hasta que lo logre por el mismo sin ayuda de nadie, no importa cuantas veces se caiga, eso no le importa, su objetivo es claro y le conlleva una concentración que viene precedida de una serie de repeticiones. Pues así con cada uno de los procesos que va a ir descubriendo a lo largo de su desarrollo.

Lo ideal sería que nos sentaremos con ellos un corto periodo de tiempo, por ejemplo, si lo que queremos es que enrosquen y desenrosquen la tapa de una botella, lo haremos nosotros primero, muy despacio, con movimientos muy lentos y varias repeticiones, le damos a ellos la botella y nos retiramos poco a poco, sin movimientos bruscos y sin hacer ruido, les dejamos a ellos hacerlo.

Algo importante una vez que logran su objetivo es saber que hay un millón de respuestas positivas, una simple sonrisa, unas palabras como, yo sabía que lo ibas a conseguir, con tono suave, sin excesos, que le aportemos seguridad.

MATERIALES DE APRENDIZAJE POR REPETICIÓN

Al principio podemos comenzar por ponerles dos tupper diferentes, tapas distintas, uno redondo y otro cuadrado, quitamos y ponemos las tapas varias veces.
Cuando ya este ejercicio lo haga con total soltura, podemos añadir unas pinzas dentro, y que las vaya sacando de un tupper al otro, pone las tapas, las quita cambiar de nuevo las pinzas.
Más adelante podemos poner pompones y darles una pinza, (en los utensilios de cocina de niños de Ikea, viene una negra maravillosa, sino por Amazon se pueden pedir) y que vayan cogiendo los pompones con las pinzas.

Estos ejercicios les ayudan en habilidades como la psicomotricidad fina, concentración, concepto del espacio, geometría y matemáticas. 

Se puede empezar desde el año, poco a poco, la magia llega.

Escrito por Teresa C. Vegas
Madre de día, La Casa de los Chinijos.