Hoy Teresa C. Vegas de La Casa de los Chinijos, nos cuenta cómo podemos aplicar el sistema Montessori en Casa en Gran Canaria.


Montessori, es mucho más que un sistema pedagógico, es una filosofía. En el seminario al que asistí en Las Palmas, la entrenadora (a las formadoras de Montessori, se las denomina así) comenzó la charla diciéndonos que hiciéramos un circulo con el dedo índice y el dedo pulgar, y que colocáramos el circulo en el mentón (mientras se lo colocaba en la mejilla), todas, absolutamente todas nos pusimos el círculo en la mejilla, haciendo caso omiso a sus palabras, pero acatando las “órdenes” visuales que aquella chica nos estaba enviando. De este modo nos hizo saber la importancia que tiene todos aquellos movimientos que hagamos frente a unos seres que siguen todos y cada uno de nuestros pasos, pues si nosotros como adultos actuamos así, ¿cómo creemos que actuarían los chinijos? 

no hace falta mucho para que un niño sea feliz

Cuando decidimos educar a nuestros hijos bajo el concepto de un método pedágogico, debemos formarnos nosotros, como padres debemos empezar a cambiar muchos conceptos de nuestro día a día, inclusive el tono de voz que usamos a la hora de comunicarnos con nuestros hijos. Debemos cambiar estructuras que nos vienen dadas desde una sociedad que se basa en un sistema empresarial, muy estructurado en el que el consumismo es el día a día, y pensar en que realmente no hace falta mucho para que un niño sea feliz, podemos recordar aquello de que en fiestas señaladas como en Navidades, los niños son más felices con una caja que con el contenido de la misma, y es tan simple que a veces no nos damos cuenta, porque lo sencillo parece que carece de valor, pero en Montessori, lo sencillo, el silencio, y el “dejar ser” son de vital importancia.

El silencio en casa

Yo descubrí a Montessori cuando estudié mi formación como educadora y me fascinó, pero no pude acceder a la formación cuando quise, así que fui aprendiendo poco a poco, formándome y aplicando el método en mi hijo y los niños que cuidaba (mi casa siempre está llena de niños), y me fui dando cuenta de que sin duda era el sistema educativo que todos deberíamos haber seguido, un aprendizaje real, destinado para la vida práctica, la vida real.

Uno de los puntos esenciales y del que hablaré hoy es de la importancia del silencio. Muchas veces optamos por la música, por la televisión (para que se acostumbre decimos), por estar continuamente “estimulándoles”, pero no solamente no es necesario, sino que es perjudicial. El silencio agudiza los sentidos de los niños, con el silencio son capaces de desarrollar mayor concentración, imaginación y autoconocimiento, además de conocer el ambiente por el que se están moviendo con mayor precisión. De hecho María Montessori diseñó un juego llamado “el juego del silencio”, esta dinámica da el valor que le pertenece la ausencia de ruidos en el ambiente, aprendiendo así a llevar una rutina en sus actividades diarias de tranquilidad, paz y armonía.En los primeros años de vida, en la primera etapa el silencio ha estado vetado con la idea de que los niños deben acostumbrarse a los ruidos, sin darles a veces la opción de acostumbrarse a la ausencia de los mismos. una vez más nos arraigamos a costumbres sin pararnos a pensar en la lógica. ¿Cómo van a desarrollar sus sentidos si uno de ellos lo estamos anulando?

Juego del silencio.

Si solamente tenemos un niño podemos utilizar un reloj de arena, invitarle a que mire la arena bajar completamente (también hay relojes de “lava”, en Tiger los venden) y cuando haya concluido el tiempo le preguntamos qué escuchó, le invitamos a que nos cuente que pensaba, que ocurría.

 

En el caso de tener más niños podemos coger una campanilla y pasarla de niño en niño sin que suene, al finalizar dos o tres vueltas, hacemos las mismas preguntas anteriormente citadas.

Una variante es por ejemplo dejar caer un objeto mientras ellos tienen los ojos vendados y que identifiquen de donde viene el sonido y cual fue el objeto que cayó.

La finalidad de estos juegos es permitir al niño concentrarse en un objeto y fijar su atención, cultivar la virtud de la paciencia, enseñarles a estar calmados y tranquilos, aprender a escuchar la conciencia, refinar y agudizar sus sentidos… Los beneficios son múltiples.

Cuando tenemos hijos tendemos a creer que necesitan estar continuamente en activo, y es cierto, pero muchas veces su actividad es simplemente escucharse y conocerse, y ahí solamente podemos observar.

Esta es una forma sencilla de aplicar el sistema Montessori en casa en Gran Canaria. Poco a poco, Teresa C. Vegas de La Casa de los Chinijos nos dará más claves.

Escrito por Teresa C. Vegas
Madre de día, La Casa de los Chinijos.