Pagar la cuenta con un dinosaurio

Esmartribu

Esmartribu

para familias 2.0

pagar la cuenta con un dinosaurio

¡Compárteme!

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on email

Quien dice pagar la cuenta con un dinosaurio puede decir también Mickie Mouse, Elsa de Frozen o Super Wing. Tal vez has vivido alguna situación similar. 

Tras levantarme de la mesa me dirijo a la caja para pagar el café que me había tomado. «1,20» me dice el camarero. Era una cafetería a la que nunca había ido, por lo que no conocía a ninguno de los trabajadores. En ese momento, meto la mano en el bolso buscando la cartera y no hay manera de encontrarla.

Sigo buscando mientras me empiezo a poner nerviosa, y de repente recuerdo que había activado el wallet en el móvil, ¡es el momento de darle uso! No sé lo que pasa pero me da error continuamente. Mientras, se iba formando una pequeña cola de personas con prisa, con ganas de pagar sus cuentas para volver a sus rutinas, y noto que mi cara comienza a ponerse roja y los nervios se van apoderando de mi. Les doy paso, para yo darme tiempo en buscar el modo de pagar el café más angustioso que me había tomado en los últimos tiempos.

Respiro, me digo, tranquila, «son solo 1,20€» Así que llega la hora de comenzar la búsqueda de monedas perdidas, esas que suelen estar en lo más profundo de cualquier bolso o bolsillo, pero nada, creo que ese comodín ya lo había usado en otra ocasión. Entonces noto algo en mi mano que no reconozco y decido vaciar el bolso, comienzo a sacar la colección de los momentos «¿me lo guardas mami?» El primer objeto en salir es un T-Rex, seguido de un Super Wing y entonces toco algo que parece ser una moneda, ¡voilá! Respiro aliviada, pero al sacarlo, resulta ser una ficha de algún otro juguete perdido. Entonces me pregunto, estos juguetes no son muy baratos, ¿podré pagar la cuenta con un dinosaurio?

Mientras me encontraba en plena escena, a lo Mary Poppins, aparece una amiga, quien me invitó a otro café y pagó la cuenta. Respiré tranquila y me prometí, que nunca más me volvería a pasar (cosa que dudo porque vivo en un despiste continuo, especialmente desde que soy mamá).

No es la primera vez que me sucede, de hecho, en la gasolinera suelo pagar antes de poner gasolina, por si acaso. Lo que nunca falta en mi bolso son, esos pequeños objetos, que ocupan espacio y nadie recuerda que están ahí. Los pequeños objetos perdidos.

¿Te has visto en alguna situación similar?

En los últimos meses he ido implementando algunas rutinas que me ayudan, por lo que he ido mejorando ese despiste y cada día el caos se va minimizando. Si quieres descubrirlas, te las cuento en «7 rutinas para mamás despistadas«